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domingo, 15 de mayo de 2011

LOS 101 KM.. DE RONDA DE NUESTRO COMPAÑERO "JAVI PEREZ LAO

Que por mayo era por mayo, cuando hace la calor… Así comienza la poesía de aquel triste prisionero al que un ballestero le mató la avecilla que le contaba cuando era de día o cuando las noches son. Pues bien, mayo si era, pero calor ninguno, con un una temperatura ideal comencé la segunda aventura de los 101 km de Ronda, con el “pálpito” de que esta vez si iba a ser la buena. Menos mal que me pongo a escribir esta experiencia cuando ya han pasado algunos días, porque si llego a hacerlo el domingo después de terminar, podría haber herido la sensibilidad de alguno que me animó a llevarla a cabo.
La prueba fue de lo más entretenida, ya que la hice en compañía de mi buen amigo Antonio Reyes, y eso es como ir todo el rato con la radio encendida. ¡Que manera de cascar!


Aunque mentalmente estaba preparado, temía que las ampollas o algún otro tipo de lesión me impidiera, como hace dos años, a terminar la aventura. Ya en Arriate, donde estaban esperándonos mi mujer y mi hija para darnos ánimos, paramos unos minutos para proteger los primeros síntomas de las temidas ampollas.  Con ritmo tranquilo pero sin pausa, llegamos a Setenil sobre las 21,00 horas, donde igualmente estaba mi familia esperándonos,  incluido mi hijo, que se esperó casi una hora para vernos, ya  que aunque salió con nosotros, antes del km 5 ya nos había dejado. Entre visitas obligadas al podólogo para que me curaran a mí, y al fisio para que le echaran un vistazo a la rodilla de Reyes, estuvimos parados en Setenil una hora y medía.
Un rato antes nos había llamado el Capitán Viciana, diciéndonos que fuéramos tranquilos, que la prueba empezaba allí, y no le faltaba razón. Con la noche echada, empezamos a subir y bajar cuestas interminables, cuestas que si bien las subidas eran duras, casi se hacían más duras las bajadas, debido a los desniveles que tenían.

Al cuartel de la legión llegamos casi a las 2 de las mañana, donde esta vez no estaba mi mujer y mi hija, que estarían durmiendo tan a gusto, pero sí mi hijo, que esperó una hora y media para  ya seguir con nosotros hasta el final. Nuevamente tuvimos asistencia médica, lo que hizo que perdiéramos allí otra hora más.
Con el frío y humedad de la madrugada seguimos nuestro camino, llegando a Ronda, más o menos renqueando, con las primeras luces solares,  donde entre vítores y aplausos de miles de personas que esperaban en las calles, entramos victoriosos en meta con una sonrisa de oreja a oreja.
¡Hasta la próxima!... No sé yo que decir…



Javier Pérez Lao



1 comentario:

Jesús Viciana dijo...

Cuando en la última edición de Ronda nos subimos en el autobus para retirarnos en Setenil estuvimos a punto de dar un salto y terminar como fuera la carrera. No lo hicimos y es algo que hemos llevado dentro desde entonces, pero esa espina te la has sacado a lo grande pues segun mis informaciones lo has conseguido de manera más que sobrada. Ahora ya sabes que es lo que yo veo en esta carrera que atrae tanto.
Enhorabuena, campeón.
Jesús Viciana.