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jueves, 15 de abril de 2010

XX MEDIA MARATÓN MALAGA , DESDE CORDOBA...


   No sé si tendré la capacidad de sintetizar y trasladaros todas las emociones vividas con ocasión de la XX edición de la Media Maratón de Málaga sin aburriros, aunque voy a intentarlo.
    De la previa puedo citaros que unos buenos entrenamientos hacían indicar que era muy probable y posible bajar de 1h 30’ (otro pesado más con el tema de las marcas) y esa era mi intención antes del inicio de la prueba (no contaba con la actuación estelar de la organización que diseñó un salida digna de un psiquiátrico en llamas). El sábado, Manolo Tapia, Pablo y yo viajamos desde Córdoba hasta Torrox, nuestro centro de concentración para preparar la carrera y picarnos unos a otros con el derby, no sin antes pasar por Nerja y degustar todo tipo de pescados típicos así como una amplia gama (y cuando digo amplia igual me quedo corto) de surtidos pasteleros que por la fatalidad del destino tuvimos que acceder a comprar cuando sólo queríamos visitar el balcón de Europa y divisamos unos metros antes un irresistible mostrador de una pastelería.
   Con la sensación amarga por la derrota del Madrid y con la intención de que no nos ocurriese igual que el año pasado cuando llegamos a menos de 5 minutos de la salida sin dorsal ni aparcamiento, esta vez conseguimos estacionar el coche sobre las 09.30 en las proximidades del Martín Carpena y unos 10 minutos antes ya teníamos hasta el dorsal. En ese intervalo, tuve y tuvimos la oportunidad de conocer personalmente a Enrique Tenorio, en primer lugar, y posteriormente a José Antonio, Francis Onieva y El Secre (si me olvido de alguien, por favor que me perdone). La verdad sea dicha, parecía que los conocía de toda la vida. Me sentí bastante cómodo y resulta gratísimo, apenas habiendo leído varios textos de unas personas, apreciar que no te has equivocado al hacerte una idea de ellos.


   En lo referente a la carrera, se puede resumir afirmando que “lo que mal empieza mal acaba” (tampoco es para tanto, la verdad es que estoy bastante contento a pesar de todo). Las privilegiadas mentes pensantes de la organización debieron diseñar la salida justo después de las campanadas de Año Nuevo, pues no entra en ninguna cabeza colocar a cerca de 4.000 personas en una recta de unos 200 metros y una anchura de ocho carriles para, acto seguido hacerles girar a la izquierda y quedarse en dos carriles. Pues eso, medio minuto aproximadamente en pasar por el arco de SALIDA andando, comenzar a trotar para volver a caminar. Esquivar gente a lo loco y cuando empiezas a acelerar te vuelves a tener que parar ya que hay un glorieta de nuevo taponada. En el primer kilómetro después de hacer la mitad a toda leche ya me percaté que tendría que correr mucho para cumplir el objetivo a priori marcado.


Cuando la mente empieza a pensar en negativo por hacer el primer km a 5’28” (ya habíamos perdido 1’15” sobre lo planeado) y notas que las piernas las tienes muy duras cuando apenas llevas un par de kilómetros, va encima Pablo y me comenta que tendremos que ir al menos entre 5 y 10” segundos más rápido por km. Nos ponemos a ello, pero sigo sin encontrarme cómodo a nivel muscular, a lo que hay que unirle que en tercer kilómetro me dan arcadas y vomito algo (no demasiado pero sí para incrementar la amargura ya a nivel de papilas gustativas).


Conseguimos mantener el ritmo durante varios kms., sufriendo más de lo esperado y ya en el km 8. decido ponerme a ritmo previsto de carrera (4’15” aprox.) porque preveo que ese aumento de ritmo llevado hasta el momento, en caso de sostenerlo, va a hacer en breve que tenga una pájara. Para mayor escarnio, sopla un molesto viento en contra en la parte de subida de la carrera. Varios fueron los pensamientos que me vinieron a la cabeza (¡me paro ya mismo!, ¡a Madrid no voy!,…), lo típico cuándo vas sufriendo y encima contrariado por el tema de la salida.
    Poco a poco conseguimos alcanzar a las diferentes liebres 1h45’, 1h40’,1h35’ y nos quedamos antes de terminar la primera vuelta a unos doscientos o trescientos metros de la 1h30’. Después de todo, estamos cerca. Cascados, pero cerca. Transitando por la segunda vuelta, del km.11 al km. 14 sigo sufriendo bastante y Pablo se me escapa unos metros ya que como buena liebre va marcando el ritmo objetivo. Me mira y en varias ocasiones le digo que tire para adelante, que no es mi día. Sin embargo, reduce el ritmo un poco para que lo alcance (de no haberlo hecho hubiera desistido) y poco antes de cambiar de sentido para afrontar los últimos seis kilómetros sorpresivamente me empiezo a encontrar mejor y con más ánimo. A esto se le une que habiendo perdido el globo de 1h30’ desde el km. 10 e inexplicablemente no localizarlo en las grandes rectas, nos comenta otro participante que se ha explotado el dichosito globo con alguna rama.


    Evidentemente, sé que hay que aprovechar lo que duren esas buenas sensaciones e incrementamos el ritmo haciendo los mejores kms en subida y con el viento en contra desde el km.15 al km. 19 (4’10’’ aprox. de media) junto con el último kilómetro que por eso de estar cerca de META y darle una vuelta al estadio animado por la gente hace que te crezcas. En esos momentos adelantamos a bastantes participantes, pero llegado el 19, el cuerpo me dice que hay que bajar un pelín, que la sala de máquinas está caldeada. Pablo se me escapa unos metros, que ya no puedo recuperar hasta la meta y entra con 1h30’56’’ (siempre tiempos oficiales, que no reales) y quince segundos después entro yo con 1h31’11’’. Nos felicitamos y le agradecí su comportamiento en carrera.

    Si bien no se consiguió la marca objetivo, tal y como transcurrió todo desde la salida, pasando por el vómito, el mal día a nivel muscular, el sufrimiento, el viento, la contrariedad por el globo de 1h30’,… terminé bastante contento y con confianza para afrontar la Maratón de Madrid.
   Ya en zona de meta, volvimos a reagruparnos la mayoría de los Trotanoches y después de intercambiar impresiones con éstos y algún que otro conocido cordobés, todos coincidíamos en la mayoría de los aspectos que os he traslado en estas líneas. Aprovechamos para inmortalizar el momento con alguna que otra fotillo. Desafortunadamente, un problema logístico hizo que no pudiéramos compartir comida con nuestros recién conocidos en persona compañeros de Guadix y Granada. Ya en Madrid tendremos ocasión seguro.
   Antes de finalizar, comentaros que Antoñito y Manolo Tapia finalizaron con 1h42’50’’ y 1h54’00’’ respectivamente. Mi admiración hacia ellos también.

   Saludos cordiales, como diría algún que otro senil locutor de radio

        Tony

4 comentarios:

PACO GARZON dijo...

MUCHO ABRAZO VEO YO POR AHÍ,,,,,.
NOS VEMOS PRONTO EN MADRID PARA DAR LA TALLA

Enrique dijo...

Pues eso, deseae suerte a los que vais a Madrid, que os quedan cuatro días para el día D.

Tony dijo...

¡Qué va hombre! Las fotos están retocadas con Photoshop. De hecho, cada uno estabámos en una punta del pueblo.

Gracias por los animos para Madrid. Ya veremos cómo se da la cosa.

FRANCISCO ONIEVA dijo...

ME ENORGULLECE HABER CONOCIDO UNOS TROTANOCHES QUE NOS REPRESENTAN MAGNIFICAMNETE HALLA POR DONDE VAN. UN FUERTE ABRAZO PARA LOS CORDOBESES. Y NOS VEMOS EN MADRID.

FRANCIS ONIEVA