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lunes, 4 de abril de 2011

XV ANIVERSARIO DE LOS TROTANOCHES-2-4-2011

 "Lo mejor de todo, es que somos amigos"



Desayuné esta mañana en el Fusión junto a unos trabajadores del Hospital de Guadix que hablaban de la permuta con otro compañero, de los puntos y del Hospital de El Ejido. En seguida se me fue la cabeza a Sofi y a Carlitos y a la por llegar Ainara que por aquellas tierras andan. Un poco más tarde recibí un email del Grupo de Transfusión Sanguínea de Granada que el lunes están en el teatro Mira de Amezcua y me acordé del generoso Paco Garzón (más de 50 donaciones de sangre), de Juan Antonio Hervás y de Baeza, anotándolo en la agenda para no faltar. Por cierto que tenía anotado este día en la agenda Cena Trotanoches, Japón y la Cruz Roja hacer algo, hablar con Paco.




Ya sentado en mi mesa y cambiando papeles de un sitio para otro me llaman para hablar de una pequeña alameda que tiene mi madre y que nos la quiere comprar uno de los cortadores de fiar; me vienen a la cabeza los riegos, los once años que lleva, la de veces que he visto a Trotanoches corriendo pasar por allí, a mi padre, ya ausente, desvelándose por esos arboles que con la mínima bocanada de aire se caen y además no valen ni la mitad de la mitad que hace años. Que casualidad los años que llevo en este Club, con una evolución parecida, lo que valía ya casi no vale; en fin es todo tan frágil, tan delicado como mis sufridos tobillos y mis neuronas.



Pero también como buenos españoles tenemos que celebrarlo, aquí se celebra todo el éxito y el fracaso, es una de nuestras mejores cualidades. Para Paco, optimista, son QUINCE años de continuos éxitos, para mí, pesimista, son QUINCE años de pura decadencia. De nuevo, en fin; aunque en lo que sí coincidimos plenamente es en que se debe celebrar y no hay nada mejor que regar cualquier acontecimiento con vino.

El que escribe no soltó la copa en toda la noche, blancos, rosados, tintos, otro rosado, otro blanco y aunque me cueste la sonrisa se instaló en mi rostro y no se fue del mismo en toda la noche. Semejante mezcla de colores y sabores en mi interior me convirtieron en una persona alegre y maravillada con la Asociación, con el deporte, con los socios, con los invitados y esa noche hasta con la vida me reconcilie.

Jorge estaba feliz de verme bailando, ¡Pepe bailando!, era la segunda vez que me veía en su vida y en unas semanas; la anterior fue con motivo de la presentación a unos empresarios canadienses de dos flamencos y una bailaora, a los que van a contratar para el verano en un hotel en Canadá. La guapa bailaora me sacó a bailar después de verme toda la noche sirviendo Ribera del Fardes de las bodegas de Pago de Almaraes entre los invitados. Al final no se presentaron los tres flamencos se presentaron 20 personas entre palmeros, cantaores, bailaoras y al principio me confundieron a mí con el del “parne. Al terminar, Jorge se sintió contento de verme a mí feliz y de lo bien que lo había hecho, según me dijo.


Aquí también fue el vino el que obró milagros; ya lo decía mi padre: “me gusta el vino porque me da fuerza y alegría para seguir” y mi profesor de literatura Don Rafael Hinojosa (otros dos optimistas!), que se inflaba en las tabernas de las cuevas de Guadix y evidentemente venía completamente inspirado a las clases: “el cristiano al que no le guste el vino, no es un buen cristiano, porque el vino es la sangre de Cristo”.
Pues lo que venía diciendo esos blancos, rosados y tintos los da la tierra, las sierras que los acogen, las manos que los trabajan; las personas que los cuidan y miman con todo cariño son Emilio Romero y su familia, de las Bodegas El Anchuron de Darro. A ellos hay que agradecerles momentos como el del sábado, yo en la medida que pude intenté repartir este elixir mágico entre las mesas incluso entre los que casi ya al final de la cena sólo había tomado Coca Cola, esa gran enemiga de la belleza y de la inspiración. Pedro Muro me escuchaba riendo cuando intentaba convencer a Molina para que lo probase, que merecía la pena beberse un trozo de tierra de Darro elaborado con tanto cariño.



El amor hacia el vino y hacia tantas cosas, muchas veces, es más una predisposición que otra cosa, con Franci Onieva y en general en la mesa hablamos del vino; unos decían que si el blanco otros que si el rosado, que si sulforosos, que mejor el tinto, que si el Mencal, el Vertijana, que si como el Medez Moya ninguno…, en fin, a Franci le dije que los bodegueros de la comarca a los que conocía me tenían conquistado y todo lo que he probado me encanta.

Predisposición que siempre tiene Paco con la Asociación desde que la creó y en la infinidad de actos que enmarcan su vida y pese a todos los avatares y críticas siempre está al frente proporcionándonos muy buenos momentos creo.

No se si esto es hablar de la cena o de los casi 150 invitados que dice Paco que hubo, el caso es que con cierto retraso empezó el baile, el vino nos lo bebimos todo, el jamón perfectamente cortado también cayó, Tricolor Show sacó a la gente a bailar y el desayuno del Hotel a los socios no residentes no les costó ni un duro como la cama que imagino cogerían con todo el gusto del mundo.














Y saben uds que es lo mejor de todo esto, pues lo mejor de todo esto es que somos amigos, muchos amigos. Secre.

2 comentarios:

Enrique dijo...

Pepe, te aseguro que antes no las entendía muy bien, pero cada vez me gusta más como escribes.
Enhorabuena

Pepe dijo...

Son conversaciones atolondradas, a veces cortas, a veces larguisimas, intimas, sin sentido, dulces, bruscas, que te dejan sin respiración como las cuestas..., si te gusta como escribo es porque me inspiro escuchando "cuando los elefantes sueñan con la música" Radio Tres. Gracias. Una gran fiesta, buen aniversario.