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lunes, 31 de mayo de 2010

XXII PRUEBA DE FONDO CIUDAD DE ORGIVA, 30 MAYO 2010

   Antes de hacer la crónica de la XXII Prueba de Fondo "CIUDAD DE ORGIVA". Reconocer que como en todas las cosas, siempre hay un principio y un final, mí comienzo, fue contar con el apoyo de Sandra para que hiciese algún deporte y, no paraba de animarme a que me hiciera socio de los “Trotanoches”, así que poco antes de que acabase el 2009 lo hice, de la mano, como no quería que fuese de otro modo, de Antonio Reyes que también tuvo su parte de responsabilidad.

   En éste tiempo, tres han sido las pruebas que he disputado: “VIII Carrera de Fondo Ciudad de Loja” (8 de marzo de 2010) de 12,000 km, IV Carrera del Desierto de Tabernas (18 de abril de 2010) de 11,000 km y, la de ayer motivo por el que mal escribo las impresiones de ésta prueba.

   10,30 de la mañana, plaza García Moreno de Órgiva, 885 corredores populares con 885 pretextos diferentes para emprender un reto de 18,500 km, 885 almas unidas con un sentimiento único, elevar a la máxima expresión los “valores” que brotan de la práctica del deporte y de la carrera a pie en particular.
Condiciones climáticas perfectas, organización impecable, ambiente de lujo y un recorrido duro pero atractivo mejorado sin duda por el colorido y el aliento que brindaron a lo largo del mismo el público que casual y voluntariamente presenciaron la prueba.

   Entre la muchedumbre que conforman los 885 participantes se camuflan nueve corredores de una misma asociación deportiva “Los Trotanoches”: Alberto, Antonio, “El Presi”, Fernando, Javi, Lucena, Santiago, Vallecillos, Pepe Criado y el que escribe, junto con unos acompañantes de lujo: Marí Carmen con su hija, la hija de Vallecillos, Inma (que no la vi), la novia de Alberto y, en mí caso por doble motivo el de Sandra, a la que le doy las gracias nuevamente por su ilusión y apoyo (que esto tiene su merito); disfrutando del ambiente preliminar de la prueba, de los conocidos, que no son pocos, de las ilusiones intactas, y del desasosiego de la incertidumbre.


   A partir del pistoletazo que nos avisa de la salida, cada corredor va a participar, a vivir en primera persona, y a escribir su propia historia que, unidas a la de los otros 884 formaran el guión de esta XXII Prueba de Fondo "CIUDAD DE ORGIVA".

   Alberto, Fernando, “El Presi”, Lucena y Santiago por delante y Javi, Vallecillos y Yo más atrás, cada uno con su periplo particular completamos el recorrido de esta edición destacando por encima de todo que no desfilamos solos, que fuimos alentados especialmente por los adjuntos que nos acompañaron, que en cada gesto y guiño de ánimo nos proporcionaron un impulso gratificante para poder terminar la prueba.

   Al terminar, como no podía ser de otro modo, había que reponer fuerzas y, que mejor que un plato alpujarreño con todos sus avíos, en una de las ventas típicas de la Alpujarra.

   Gracias a todos por el apoyo recibido en estos 6 meses.

      Cayetano Espigares

sábado, 29 de mayo de 2010

ANDANZAS Y CORRERÍAS DE UN TROTANOCHES PEREGRINO


La verdad es que no se como voy a empezar, pero una vez que lo haga no se como voy a terminar.

Esta comienza en el mismo momento en que el Capitán empieza a contagiar, ilusionar a uno y a otro para embarcarnos en una aventura, en una misión desconocida y casi imposible, ya que al ser la 1ª Edición de esto 101 peregrinos  pues íbamos completamente sin referencia alguna, salvo por lo que habíamos leído en la página web. Pero la realidad supera con creces a la imaginación que cada uno se había hecho de la prueba en sus adentros.

Llegó el día y la hora de marchar; Guadix, 7 de mayo, hora 05:45 horas de la mañana, lugar. Placeta Palacio Villalegre, destino Ponferrada. En un coche Angel, Jesús, Reyes y yo. En otro Ramón, Toñi, Antonio y Silvia. Por otro lado, y ya allí en Ponferrada, Paco, Cristina, Franci y May.

Nos esperan por delante mas de 800 km. De coche, toda una odisea. Ramón siempre por delante y nosotros siguiendo su ritmo; ritmo tranquilo y sin apenas pausa, salvo a tomarnos un café con unas tostadas a mitad de camino y para hacer un pis y algún cambio al volante, por el que todos pasamos.
Km. a Km. llegamos por fin a nuestro destino: Cuartel General Bierzo Plaza. Hacía ocho años que pasé por aquí haciendo el Camino de Santiago Francés y ahora volvía para hacer el Camino de Santiago de Invierno.

Sin respiro volvemos otra vez al coche para hacer unos pocos Km. mas, esta vez para la degustación gastronómica del día guiados por el anfitrión local Dani “una crack”. Platos típicos del Bierzo, y unos buenísimos caldos acompañaron la comida. Había hambre, así que empezamos a devorar.

De nuevo al coche. Nos vamos a recoger dorsales y bolsa de corredor. Casi dos horas de espera y una vez recogido todo nos vamos para el Cuartel General. Se había hecho una reserva por la noche en una pizzería había en la Plaza del Ayuntamiento y casi con el Botillo todavía sin digerir nos pedimos unas pizzas y unos espaguetis.

Unas fotillos en la Plaza, en la recepción del Hotel y nos vamos retirando a nuestros aposentos. Casi sin darme cuenta a las 11 de la noche ya estaba profundamente dormido y soñando con el día que se avecinaba. Todo eran dudas ¿lloverá? ¿cómo estará el terreno? ¿desniveles? ¿qué echamos en la mochila?. Internet daba un 100% de probabilidades de lluvia durante todo el día.

A las 7.30 de la mañana ya estoy despierto al igual que mi Capitán, con el que compartí habitación, todo un lujo. Yo con el Capitán.

Somos los primeros en desayunar. A mi no me entra nada, solo un Colacao; estoy todavía empachado del día anterior, y a las 9.00 horas ya estamos en la Plaza casi todos para salir en dirección y andando para el complejo deportivo donde estaba ubicada la salida y la llegada.

Fotos, ánimos, ilusión, tranquilidad, consejos, concentración; todos nos apoyábamos. Y por fin la hora: 11 horas Salida: empezamos a caminar por las calles del pueblo y ya desde el primer momento me coloco en la retaguardia del pelotón con el coche de la policía local a mi paso y mirándome de vez en cuando como diciendo ¿a ver si aceleras un poquito el paso macho?. También desde el principio encuentro a un chico de Madrid que iba a mi paso. Fernando que así se llamaba era un chico extraño, callado y reservado aunque con el paso de los km. se abrió un poco, pero muy poco, después de 40 km. juntos.

No se veía a nadie delante de nosotros una vez pasamos el Castillo Templario a la salida de Ponferrada, pero sabía que esto era largo y que ya encontraría a gente mas adelante. Como a la hora y media ó así, ya he alcanzado a Paco, Cristina, May y Toñi, y ya unificamos el grupo, hasta que Cristina alcanzó su meta. Paco y May deciden avanzar algo más rápido y deciden correr algunos tramos. Nos quedamos por tanto, Toñi, Fernando y yo. Pasaban los km. y nos deleitábamos con el maravilloso espectáculo paisajístico.  Si  esta carrera se hace un mes después nos hubiéramos puesto las botas de cerezas que aquí son muy buenas y apreciadas.

Empieza a ponerse brava la cosa, ya los repechos son considerable. Por delante Paco nos avisa de lo que nos íbamos a encontrar. Empezó a llover pasadas unas 4 horas, pero jamás imaginamos que se fuera a poner tan mal y que ya no nos abandonaría hasta el final del camino.

Llegamos a un punto de avituallamiento en el que se suponía había barritas, pero como en muchos sitio siempre se encuentra uno algún pringao que otro pues nos tocó a nosotros. Nos quiso hacer la pirula diciendo que ahí no había barritas, pero yo me había dado cuenta de unas que había debajo de una caja y en un tono algo mas serio le digo que las que hay debajo de esa caja para quién son; sin rechistar me miró algo avergonzado y nos dio una barrita a cada uno.

Proseguimos y nos dicen que en el próximo avituallamiento hay bocadillos, km. 30, así que animados continuamos y llegamos al punto; pero bocadillos, lo que se dice bocadillos no había, no quedaban. Me mosqueo un poco, que pasa que los últimos no comemos, no me lo podía creer, teníamos hambre y movido un poco por el espíritu peregrino y la necesidad toque a una puerta en la que había una familia en una casa preciosa y les comenté que si podía darnos algo, que no teníamos nada que comer, que si podían darnos un pedazo de pan o lo que fuese; y vaya si se lo tomaron literalmente lo del pedazo de pan, porque eso fue lo que nos dieron para los tres, ah! y cuatro galletas tipo maría, que se me olvidaba.

A mi me sorprendió bastante porque para los tres era poco pero no voy a juzgar la caridad y buena voluntad de esas personas. Quitando estos dos últimos avituallamientos, no me quejo de nada de la organización porque encontré mas cosas positivas que negativas. Esto es una prueba de ultrafondo, de resistencia, de supervivencia, y encontré a tanta buena gente mas adelante que se me olvidó rápidamente lo negativo; pero se puede mejorar.

Toñi tampoco daba crédito, también le sorprendió. Nos escondimos de la lluvia para saborear el preciado regalo venido del cielo y salimos de allí con fuerzas renovadas. Por cierto el pan estaba exquisito y no era porque tuviera mucha hambre, que la tenía.

Empezamos a subir un pequeño repecho hasta llegar a lo alto de una colina de alfombra verde, cuando entre la niebla aparece la silueta de una fortaleza; era el Castillo Templario de Cornatel. Aparecía fantasmagórico, imponente, allí en lo alto de un picacho. Albergó templarios durante mas de un siglo defendiendo a los peregrinos del los asaltantes y brindando protección a quién se acercaba a él. Seguimos caminando en espera de lo que venía mas adelante.   

Estaba por venir uno de los peores tramos del camino, una senda con vegetación cerrada y espesa a la que mas tarde bautizamos con la ruta del chocolate. Fue un tramo impracticable, agotador, lleno de lodo imposible de evitar. Metidos en el barro hasta los tobillos, imposible evitarlo, era un río pastoso. Ya daba igual, estábamos perdidos, ¿cómo íbamos a seguir así? Me quedaban 70 y tantos y no tenía zapatillas de repuesto, iba a hacer mucho frío en la noche y los pies no lo iba a poder secar seguro. Me dio un bajón porque iba tan bien, llevaba los pies tan bien, que me jodía la posibilidad de abandonar; entonces me vino como un flash a la mente en el que imaginé como lo habrían tenido que pasar eso peregrinos en el siglo XII y XIII por estos caminos en invierno, sin la equipación que llevaba yo, sin el calzado que llevaba yo aunque estuviera mojado y me dije ¡Juani, no te quejes, esto es el camino, tira palante! Y eso fue lo que hicimos, tirar palante. De vez en cuando teníamos algún que otro tramillo por carretera, pero duraba muy poco.

Llegamos a otro punto de avituallamiento, sería cerca del 38, y como éramos los últimos y no me fiaba de lo que mas adelante encontraría pues me hice de una reserva de bocadillos que guardé en una bolsa transparente de plástico. No me dijeron nada por llevar reservas, también allí comimos. Los bocadillos me acompañaron muchísimos km, llevaba la bolsa en la mano porque la mía iba llena y ya pesaba. Se convirtió en parte de mí, pero llegó un momento en el que ya me molestaba y pensaba ¿por qué coño tengo que ir tan agobiado con lo que ya llevo encina de por sí? Y empezaba a rayarme un poco, ¿qué hago con los bocatas? Pero así pasaban los km.

Fernando el madrileño en el km 40 decide abandonar, iba jodidísimo aunque no lo expresara ya que era parco en palabras. Se despide de nosotros y se monta en el tractor que venía detrás de nosotros recogiendo todo lo que el camino dejaba.

Proseguimos Toñi y yo solos hasta la subida al mirador de Orellana, desde donde divisábamos las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, pero la niebla no nos dejó ver nada, lástima, en otra ocasión será.

Allí podía comenzar para mí otro camino, Toñi ya había cumplido pero estaba plena, entera. Me quito el sombrero con esta pereguina, eres grande TOÑI, me encantó compartir contigo casi la mitad de este camino.

Nos despedimos en medio de la niebla en lo alto del mirador y me dejó una herencia que mas tarde fue de una gran ayuda para mi. Fue su bastón, me hizo mas pereguino si cabe. Ya podía defenderme de asaltantes y alimañas que encontrara en el camino y me ayudaría a subir aquellas imponentes montañas.

Se echaba la noche encima en menos de una hora, aligero un poco el paso para salir de un inhóspito paraje en dirección a Yeres, km. 51, cuando de repente pensando que ya no encontraría a nadie cerca, diviso una silueta entre la niebla y como a unos 400 m. por delante. Pareciera que este camino no me iba a abandonar del todo a mi suerte.

Llevaba los pies calados, pero los sentía fantásticos, de vez en cuando encogía los dedos hacia dentro de las zapatillas y no los sentía fríos, estaban incluso templados, calentitos, no se, extraño.

Me costó llegar a la persona que iba delante, no pareciera que iba lento y tuve que acelerar, no me apetecía ir solo, era mejor ir acompañado, podía suceder cualquier cosa por aquellas montañas solitarias.

Llegué por fin a la altura de Chema, un señor de unos 60 años, fuerte como un roble, un lobo solitario curtido en cientos de batallas. Me gustó su compañía y compartimos mucho durante mas de cuatro horas. Más adelante encontramos a otros dos chicos que uno de ellos iba muy mal y durante algunos km. caminamos juntos. Por fin llegamos a Yeres a las 22.00 horas, ecuador del camino. Sigue lloviendo sin parar. Punto de control y algo de comida. Se marchan las dos chicas delante y me quedo a esperar a Chema porque se le había atragantado la subida al pueblo. Descansamos 10 minutos de pie y me insiste en que yo tire. Le digo que no importa, que no hay prisa. Me lo agradece y salimos de nuevo juntos.

Saliendo de Yeres viene otra subidita corta que se le vuelve atragantar; tiene que tumbarse boca arriba, allí en el suelo embarrado y lloviendo. Se sigue empeñando en que tire y le vuelvo a decir que así no lo voy a dejar; está mareado y con nauseas pero insiste ¡tira que te retraso!, me cayo pero sigo allí, a mi tampoco me viene tan mal parar en las subidas, llevo la rodilla derecha con una ligera molestia, nada aparente, sobrecarga supongo.

La capacidad de recuperación de este hombre no era normal, solo iba mal subiendo, porque llaneando y bajando apretaba de lo lindo. Me confiesa que ha sufrido varios infartos y que lleva parches de opio para el dolor, que se los dan en la unidad del dolor en Madrid. Tiene tres fracturas del tobillo derecho, diabético, hipertenso, etc. Venía de hacer hace poco otra marcha y en unas semanas va a por los 100 de Madrid. ¿Alguien da mas? Una máquina.

Seguimos charlando mientras avanzamos, se hace amena la marcha ya que me cuenta alguna batallita que otra, y a quién no le gusta escuchar a la voz de la experiencia.

Llegamos al km. 62 donde hay un pabellón cubierto, un poco como el Cuartel General del camino; fisios, podólogos, enfermeros, etc. colchonetas para descansar. Chema me dice que lo deja, que va mal, su mujer viene a recogerlo. Me temo lo peor, quedarme solo, creo que abandono. Los dos chicos que iban delante están ahí curándose las ampollas y parece que siguen, van a ver; descansarán hasta la 1 y luego valorarán.

Me quito un poco de ropa de encima y estiro algo en una colchoneta en el suelo. Gente de la organización tiene ganas de que abandone, no me lo ponen fácil, me quieren prevenir de lo que se avecina. Tengo mis dudas, aunque estoy tan pleno… ven que no, que no me convencen. Se acerca una chica y me da cuatro mecheros y un rollo de papel higiénico, y me dice: guárdate esto, nunca se sabe si lo vas a necesitar. Le doy las gracias y voy en busca de los chicos, cuando les comento que si van a salir  y me dicen que abandonan.

El destino seguía protegiéndome. Dos chica parece que se disponen a salir, pero antes la mujer de Chema que había llegado me llama para darme las gracias y por haber esperado a su marido. Me despido y me uno ahora a Nuria y a Pepa, cual de las dos mas cañera.

Nuria, un portento físico, maratoniana y dedicada a la Educación Física, y Pepa hace montaña y marcha a buen ritmo.

Empieza otro de los tramos del camino con mayor dificultad: viene una subidita de dos km., un descanso de otros dos y el gran trecho de cinco km. interminables. La verdad es que el parón no me ha venido muy bien, me he enfriado y no entro en calor hasta que no volvemos a subir. Aquí fue donde el bastón de Toñi hizo de mi tercera pierna y cuanto se lo agradecí.

Suena mi movil sobre las dos y pico de la madrugada. Es el Presi interesándose por como y por donde voy. Le digo que voy por el 66 ó así, y acompañado de dos chicas, una de Teruel y otra de Guadalajara. Y como cabía esperar ya habían caminado con él también y las conocía, los Trotanoches ya eran conocidos por el camino. Le pregunto por los demás. Delante de mi, como a nueve km. El Teniente Reyes y el Capitán Viciana, intento comunicar con ellos para ver como está el terreno pero  ya no hay cobertura. Debía ir regular, pensaba yo, porque solo estaban a dos horillas de mí. Ramón y Franci ya habían llegado. A Angel le faltaba poco y Antonio y Silvia también iban en camino, así que me alegré de ver que todos parecían fuertes para llegar, y así fue.

Entre tanto nosotros, seguíamos y seguíamos ascendiendo. Se hizo pesadita la condenada cuesta pero al terminar llevaríamos 72 y lo peor ya habría pasado.

Charlábamos para olvidar algunas molestias musculares. Hablamos de los procesos internos de crecimiento, filosofamos de la vida. La marcha se hacía amena y cuando en algún momento nos callábamos, saltaba Pepa que andaba algo mareadilla y decía que no dejásemos de hablar.

Les mando un fuerte beso a las dos que seguro leerán esto, nueve horas caminando juntos dan para mucho ¿verdad chicas? Si no aparecéis vosotras, seguro que hubiera abandonado;  pero el camino quería que yo siguiera por alguna extraña razón, y ya sabéis chicas  que las casualidades no son algo en lo que yo crea.

Pasaban los km. y empezaba a clarear, aunque sin dejar de llover. Llegamos a Santalla, 88 de camino, nos quedan 13. Nos dan un vaso de sopa ¡que rica!, calentita y con unos fideillos, reconstituyente y seguimos ya a por el tramo final.

Pepa va tocada, vamos adelantando a gente que ya solo le mueve el orgullo propio, otra gente dando tumbos de un lado a otro y Pepa no encuentra el motivo, no sabe si recompensa, si vale la pena.

Animamos a todos los que vamos pasando. Nuria se empeña en preguntar cuanto queda a un policía local y al esperarse menos le jode un poco, ya no preguntes más, le digo yo.

Se acerca un vehículo hacía nosotros animándonos, es CHEMA y su mujer dándonos el último aliento ¡que tío! Recibo también una llamada de teléfono. Es Manuel Mária, un cientounero que el año pasado compartió conmigo los últimos 50 km de Ronda, y con el que mantengo desde entonces una bonita amistad.

Mi moral sube por las nubes, como el incienso hacia el cielo, cuando de repente me viene al interior una emoción indescriptible, me quedan 7 y ya lo he conseguido. Nuria va delante, Pepa detrán y yo en medio pero con distancia.

Me emociono de alegría por todo lo que había vivido que era tanto… y empiezo a recodar a gente pero en especial a alguien que me hubiera gustado que estuviese aquí que es mi cuñado Jose, él ha sido mi personal trainer y hubiese disfrutado de la belleza de estas tierras; tú también eres un peregrino en espíritu, el año que viene hacemos una juntos, así que no lo dejes, seguiremos recorriendo esos cerros de nuestro querido Guadix.

También me acordaba claro está de mis dos amores, de mis dos fans mas incondicionales, a los que hago sufrir también, a los que mas disfrutan conmigo, mis Angus y mi Juan de Dios.

También recordaba a toda la expedición de Trotanoches con los que compartía batalla. Fuimos un equipo y de ahí el éxito, todos a una. Ha sido maravilloso compartir con vosotros el Camino de Santiago de Invierno, no sabría destacar a unos mas que a otros, todos habeis aportado tanto…Hemos hecho 970 km. a pie uniendo nuestros caminos, casi ná.

Por fin la entrada a Ponferrada, a 3 km. por el río y por un parque nos iban a llevar al final. Nuria no puede parar y Pepa avanza lenta, me quedo con esta última para darle el último empujón.

Entramos ya sin emoción y allí en la línea de meta nos fichan y nos dan el papelito para recoger los regalos.

Entramos en el pabellón, recogida de regalos y al suelo, fuera zapatillas, calcetines, los pies reblandecidos pero perfectos, ni una ampolla, ¡que gusto!. Seguidamente unas posturas de yoga para relajar y me llama de nuevo Paco, le digo que ya estoy y que en breve voy para allá.

Llamamos dos taxis, uno para las chicas y otro para mí y nos despedimos. Me bajo del taxi en la plaza, abro la puerta del hotel y aparecen mi cuñado Franci y May, y Ramón y Toñi, me fundo en un emotivo abrazo con cada uno de ellos. ¡Batalla ganada!. Me encuentro perfecto.

Voy para la habitación y encuentro al Capitán algo abatido pero satisfecho. Lleno la bañera de agua mas que caliente y entro en ella para deleitarme en un orgasmo sensorial de todos mis sentidos y voy rememorando a cámara lenta mi camino.

Caminar hace ver las cosas y la vida mas despacio, sin prisas, sin agobios, sin velocidad, viviendo cada paso como si fuera lo único que existe, viviendo el presente.

Un fuerte abrazo de este peregrino,  Juani.


lunes, 24 de mayo de 2010

JOSÉ MANUEL RUIZ SE VUELVE A BAÑAR DE ORO EN RUMANÍA

Cuatro oros y dos platas del CajaGranada en el Open de Rumanía de ping pong para discapacitados.-

      Ramón Ubric (Guadix).-

El palista accitano José Manuel Ruiz no sabe ya dónde va a guardar tantas medallas de oro, tras las tres nuevas preseas conseguidas esta vez en Rumanía. El Club CajaGranada volvió a demostrar su potencial en el Open de Rumanía para discapacitados físicos, donde los representantes ahorristas se convirtieron en los grandes protagonistas de la competición, logrando un total de seis metales, y subiendo en cuatro ocasiones a lo más alto del pódium. Los jugadores granadinos volvieron a estar entre los mejores, demostrando un buen momento de forma de cara a la cita Mundialista , que se disputará el próximo mes de octubre en Corea.
Uno de los palistas destacados volvió a ser José Manuel Ruiz , que por segunda vez consecutiva se colgó al cuello las tres medallas de oro a las que optó. Una gesta que ya logró en Eslovenia hace quince días, y que de nuevo volvió a repetir este fin de semana en la localidad rumana de Cluj Napoca, donde no tuvo rival.
El accitano del Club CajaGRANADA venció tanto en la final de Open como en la individual a su compañero de selección, el maño Jorge Cardona, por sendos 3-0. Una impecable actuación, que quedó redondeada gracias al título por equipos, donde tanto Ruiz como Cardona superaron en la final a Hungría por 3-0, después de haberse deshecho previamente de Alemania por idéntico resultado.
La otra gran figura del torneo fue Tomás Piñas, que con dos platas en Open e individual, fue capaz de subir por cuarto torneo consecutivo a un pódium internacional. Italia, Eslovaquia, Eslovenia, y ahora Rumanía, han sido las últimas cuatro paradas de Piñas en su camino hacia el Mundial de Corea.
El palista del CajaGranada remató esta brillante actuación con un nuevo título por equipos en silla de ruedas. Y es que la pareja formada por Tomás Piñas y Miguel Rodríguez ya es, oficialmente, una seria aspirante de cara al cetro mundialista. Austria fue en esta ocasión su rival, y 3-0 volvió a ser el resultado para los granadinos, que no dieron opciones al combinado austriaco, a pesar de contar entre sus filas con Egon Kraminger, vigente número 9 mundial.
El combinado español que compitió en Cluj-Napoca estaba formado por trece jugadores, seis de ellos en silla de ruedas, y sumó un total de trece medallas.
Los tenistas de mesa continúan así su preparación para el Campeonato del Mundo de este año, que se disputará en Gwangju (Corea), el próximo mes de octubre. La siguiente competición en la que participarán será la Copa del Rey, que se celebrará en la ciudad de Ávila entre el 5 y el 6 de junio.

martes, 18 de mayo de 2010

UN RETO DETRÁS DE OTRO

   Hace como dos meses antes del gran día, se me metió entre ceja y ceja, participar en los 101 Peregrinos. Todos me hablaban de ello, Enrique, Reyes, Pícaro...Pero tenía un problema, convencer a Silvia, tras varios días pensando, decidí hablar con Jesús Viciana en vez de con Silvia.
   Nos inscribimos, aunque Silvia no sabía nada todavía, mi primer reto, convencerla para ir y no perder el dinero de la inscripción.
   Tras conseguir mi primer reto, quedé sorprendido cuando la vi con tal ilusión que se iba a la Sierra ella sola a entrenar, haciendo entre 13 y 22 kms por entreno y 500 metros de desnivel positivo, ¡¡tela!!.
   Yo mientras tanto duro con mi bici para realizar varias pruebas, entre ellas la subida al Postero Alto, por lo cual mi entrenamiento solo se lo dedicaba a la bici, y nada de correr o andar, gran error...
   Legó el dia más deseado, el que quitaba el sueño del día anterior. Llegamos a Ponferrada sobre las 14 y pico, con el estómago haciendo chirivitas, (esmallaos) y el amigo Paco Garzón se entretuvo en llevarnos a un sitio donde todo estaba asquerosamente delicioso.
   Tras la comilona, fuimos a por los dorsales y a descansar para el gran día.
   9:00 de la mañana, desayuno a tope en el hotel, el estomago empieza a dar como rayos, no sabía si eran los nervios o el botillo...fué el botillo en compañia de todo lo demás. Nos vamos para la salida y me quedo en blanco, no sabía que hablar o que decir, no se, una sensación muy extraña, solo podía pensar en Silvia, en donde yo la había metido, pero tenía buenas sensaciones que recibía de ella, tenía mucha ilusión y aunque no lo dijese, yo sabía que su reto era la meta.

   Estamos en la salida, ¡cuantas bicis!, ¡que pasada!, echo de menos mi bici, pero ya no puede ser, otro año será. Van a dar la salida, nos deseamos suerte, y nada que sea lo que Dios quiera.
   Ramón, Francis, Jesús, Reyes y Angel, salen a su trote, después vamos Silvia y yo, mas atrás Toñi, Mai, Cristi, Paco y Juani.
    Estoy ante una aventura nunca vivida, no se que ritmo marcar y no por mi, sino por Silvia. Mes siento obligado a hacerla disfrutar de la carrera y a ayudarla a que cumla su objetivo que es llegar a meta. Durante los 15 primeros kms me dedico a observarla, para que no fuerze demasiado y en los 40 primeros kms me demuestra que sabe reservarse mejor que yo y que va divina, incluso parece una turista con ese chubasquero rosa.

   Logramos pasar con éxito el primer tramo mas tecnico de la prueba, sin perder las zapatillas, porque el fango parecía muchas veces Pegolan de ese que se usa  para alicatar los cuartos de baño, pero el gran paisaje del barranco para llegar a Villavieja, y el Castillo del Cornatel nos hacía olvidarnos de ese barrizal y seguir adelante, para descubrir nuevos paisajes, y todo esto nos llevó a una ascensión de casi 4 kms, el primer puerto de 1ª categoría, con premio especial, fué genial, que bonito el mirador de las mensulas y como nos cayó ese bocata de lomo embuchado, chorizo, salchichón y queso. Aquí nos quedamos tiesos por el airecillo que corría y Silvia decidió empezar a correr, el terreno era buenoy se podía ir tranquilo sin riesgos, al pasar el km 50 me pongo detrás de uno que parecía ser Reyes, y cuando debajo del barro descubro la N de New Balance acerté, era Reyes, y me preocupé, porque tenía claro que no veriamos a nadie del grupo en todo el recorrido, ellos estaban mejor preparados que nosotros, si con alguien podiamos coincidir, si acaso, podía ser con Garzón, si el echaba a correr y nos alcanzaba.

   Anduvimos con Reyes unos 2 o 3 kms, creo, y al comenzar la última bajada que conducía hasta el km 60, decidimos volver a trotar, pero el no pudo, estaba regular tirando "pa jodio", Silvia y yo nos fuimosy le dijimos que nos veriamos en el cambio de mochila, y así fué.
   Allí creo que fastidié un poco a Silvia, porque tardé demasiado en cambiarme y ella se enfrió, me estuvieron curando las ampollas, esa extremeña, Sara, que con sus manos, que todo lo que tocaba lo ponía bien puesto, (cada uno que piense lo que quiera), me dejó como nuevo, y salimos caminando juntos Reyes, Viciana, Silvia y yo, había caido ya la noche y sobre el km 68 yo empecé a sufrir un poco, me iba quedando, me dolian los tobillos una barbaridad, pero Silvia a pesar de su sufrimiento también tiró de mi esperandome todo el grupo, logré pasar ese mal momento y en el km 74, Reyes y Viciana decidieron sentarse unos minutos.
   Nosotros teniamos qu econtinuar, nos dió mucho frio y teniamos miedo a no poder arrancar, cuando a escasos kms de Santaella, retrocediendo por una pendiente que la organización decidió echarnos por ella, para ver como moriamos barranco abajo, aparecieron Reyes y Viciana, ¡que huevos!, esto me cayó mejor que el caldo que tomé después. Pensé que se habian retirado, al haberse quedado como pajarillos. Que campeón está echo Reyes, es un magnífico, un fuera de serie, todo un luchador.

   Volvimos a ir juntos hasta la Sopa, allí paramos más rato que ellos, porque curaron a Silvia unas ampollas. De allí salimos bastante bien recuperados y comenzamos a muy buen ritmo, pero ese ritmo aguantó hasta que a unos 6kms apareció el tio del mazo, el del pico, el de la piedra, y hasta... yo que se, no podiamos doblar las rodillas, se nos quedaron las piernas tiesas como garrotes, el reloj corría que daba gusto pero el km 4 no aparecía. Tardábamos en recorrer cada km entre 16 y 18 minutos, se hacía eterno, deseaba echar a llorar, pero me daba vergúenza hacerlo delante de Silvia, y por fin pude soltar todo lo que llevava dentro, habíamos logrado todos nuestros retos, cruzamos la meta a las 8:09

   Fué genial, yo flipo con Silvia, ¡vaya mujer que tengo!, ¡Ole! ¡Ole! ¡Ole!.
   Nunca olvidaré esta experiencia y lo bien que lo he pasado con todos vosotros, Ramón y Antonia, Francis y Mai, Paco y Cristina, Angel y Reyes, pareja excepcional, Juani, y como no, al Capitán Viciana, siempre tan atento y servicial, creo que conseguireis dos nuevos socios.

      Antonio Martínez

sábado, 15 de mayo de 2010

LA CARRERA PERFECTA, SALOBREÑA 9 MAYO 2010

He pasado años de acompañente en carreras, animando, haciendo fotos, levantandome temprano... y escuchando a mis amigos trotañoches animate, veras como una vez que empiezas te encanta correr, pero la verdad es que mi alergia y mis pocas ganas me hacian correr bien poco y desilusionarme, me sentia estupendamente de espectadora, pero poco a poco iba entrenando, unos dias con 3 km ya me parecian un mundo, hasta que por fin 3 km eran un calentamiento.
Y llegó el dia de la carrera de salobreña, tenia tan buena pinta, me apuntarón como un trotañoches más, y me animarón muchisimo, era mi primera carrera oficial, los nervios estuvierón presentes 10 dias antes.
Es el gran dia, me levanto temprano, desayuno fuerte y nervios, pero me encontraba en forma y con nervios,jejejje
al llegar a salobreña, al coger el dorsal me emocione un poco, todos mis compañeros dandome animos y apoyo, (gracias chicos), dan pistoletazo de salida y despacito, muy despacito hasta el 5º km, me recuperó de nervios y respiración y aumento bastante el paso e incluso hago un sprit final, sentí a nuestro santiago dando voces animándome y cuando llegué aunque fuí de las últimas, era una sensación inexplicable, que solo lo saben los que lo han hecho.

Era la primera carrera de salobreña y todo llanita, pasando por la playa con un tiempo inmejorable y despúes una estupenda paella,que más se puede pedir, la carrera perfecta.
Así que misión cumplida y a seguir avanzando cada vez un poquito más, a la vez que animando a todos y a todas a unirse a nosotros.
Mi primera carrera de muchas que compartirémos, gracias a josé antonio y a los trotanoches por meterme en este bonito mundo.
Mi tiempo 1:06:29.

   Inma García

viernes, 14 de mayo de 2010

SEIS OROS PARA ESPAÑA EN EL OPEN DE ESLOVENIA DE TENIS DE MESA

Los deportistas españoles se repartieron seis medallas, todas ellas de oro, en el Open Internacional de Eslovenia de Tenis de Mesa para Discapacitados, que tuvo lugar en la ciudad de Lasko entre el 6 y el 9 de mayo. El equipo nacional que participó en el torneo estuvo formado por los granadinos José Manuel Ruiz, Tomás Piñas y Miguel Rodríguez, el madrileño Álvaro Valera, el barcelonés Jordi Morales y el zaragozano Jorge Cardona.
El granadino José Manuel Ruiz fue una vez más el tenista de mesa más destacado del combinado español, ya que subió en tres ocasiones a lo más alto del podio. Ruiz, que tiene amputación de un brazo, logró la victoria en la clase 10, reservada para los deportistas con discapacidad más leve. Además, se impuso en la ronda open de las clases 6 a 10, en la que compiten todos los palistas que juegan de pie. En ambas ocasiones, su rival en la final fue el checo Ivan Karabec, vigente número uno mundial, al que derrotó por 3-2 y 3-1.

En la competición de dobles, en la que Ruiz participó con Jorge Cardona, los españoles volvieron a ganar el metal más preciado al derrotar en la final a Suecia por 3-1. El granadino y el zaragozano, subcampeones paralímpicos en Pekín 2008, vencieron todos los encuentros individuales y sólo cedieron en el de dobles.

Con dos medallas de oro regresó también el madrileño Álvaro Valera, que venció en el torneo individual de la clase 7 y en la competición de dobles de esta categoría, en la que formó pareja con Jordi Morales. Los españoles se deshicieron de Bélgica en semifinales y de Ucrania en la final.

La sexta medalla de oro para España la ganaron los granadinos Tomás Piñas y Miguel Rodríguez, que superaron a la poderosa selección coreana en la final de la clase 3, en la que compiten deportistas en silla de ruedas con discapacidad intermedia.

Los tenistas de mesa continúan así su preparación para el Campeonato del Mundo de este año, que se disputará en Gwangju (Corea), el próximo mes de octubre.

UN RETO CUMPLIDO


Cuando hace aproximadamente un mes, mi esposo me dijo de inscribirnos en los 101 Peregrinos, yo le dije que estaba loco. Me negué, no y no. Es un tozudo que no dejaba de insistir, hasta que me dijo que ya estaba todo organizado y que no había marcha atrás.
   Antonio, la quería hacer en bici y yo le dije que la hiciéramos juntos a pie, le convencí.
   No sé qué pasó, pero comencé  a ilusionarme. Decidí entrenarme bien.
   Cuando llegamos a Ponferrada. Paco Garzón ya nos había buscado el mejor sitio del mundo para comer. Llegó el día, que sensaciones mas buenas, todos juntos hacia el punto de salida.
   Pícaro, Ángel, Reyes, Viciana y Francis, salieron muy fuertes, detrás Antonio y yo andando rápido, más atrás quedaron Tony, Mai , Juani, Cristina y Garzón, que tenían claros sus objetivos y que cumplieron.
   A partir del km 8, empezamos a correr cuesta abajo y a andar cuesta arriba. Como disfrutamos del paisaje, de las flores, de los pueblos por los que pasábamos.
   En el km 30 empezó a llover (ya no paró ni un minuto), y en el km 37, empezamos a nadar por  fango que terminó convirtiéndose en un riachuelo, el agua nos llegaba a los tobillos. Fueron unos 10 kilómetros muy duros con alto riesgo de caída.
   Después de disfrutar con tantos rincones mágicos, como el mirador de las Medulas. Allí al parar a comer un bocadillo que nos supo a gloria, empezamos a tiritar, estábamos empapados, así que decidimos continuar corriendo para entrar en calor.
   Sobre el km 50 nos encontramos a Antonio Reyes andando, iba casi lesionado y lo acompañamos un rato.
   Llegamos al km 61, donde nos cambiamos de ropa, un masajillo y un descanso. Allí nos encontramos con el Capitán Viciana y poco después llegó Reyes. Partimos los cuatro juntos.
   A partir de ahí puedo decir que la mente era lo importante, porque las piernas ya no respondían. A veces no sabíamos si estábamos perdidos, no había señalización en kilómetros.
   En un avituallamiento, Reyes tuvo que parar porque estaba roto de dolor, Antonio y yo seguimos andando porque si yo paraba no podía continuar. Pensé que Reyes se iba a enfriar y no podría continuar, pero al rato le vi aparecer junto a Viciana que se había quedado con él. Me dio un subidón increíble, ¡que coraje le echó el tío¡ ¡qué campeón¡.
   Nos paramos para que me curasen las ampollas y ellos continuaron la marcha. Los alcanzamos al rato y seguimos hacia adelante mi Antonio y yo, unidos en esta gran aventura. En los últimos 5 kms, las piernas no nos respondían y bajamos el ritmo. Fue durísimo, peor, más duro aún, pero en ningún momento pensamos en retirarnos.
   Cuando cruzamos la meta, nos abrazamos  y rompimos a llorar.Lo habíamos conseguido juntos. Nos dieron nuestros diplomas y hasta una medalla para mí.
   Pícaro Francis y Ángel, hicieron unos tiempos increíbles, Viciana acompañado de Reyes el “invencible”, hasta la meta y Juani que parecía que venía de dar un paseo.
   Lo mejor fue que Antonio estuvo conmigo en todo momento, sin él no lo habría conseguido.
   Espero repetir alguna vez esta experiencia.
   ¡A POR LOS 101 DE RONDA!
         Silvia

jueves, 13 de mayo de 2010

LOS 101 DE PÍCARO

Crónica de una cabezoná II

Ya estamos de vuelta. Como decía algunos de los participantes de los Trotanoches en esta 1ª edición de los 101 km peregrinos, hemos hecho 1668 km en vehículo y 101 km andando-corriendo tan solo para asistir a la confirmación de una cabezoná eso si, apasionante, plena de ilusión, sacrificio y esfuerzo que cumplieron todos y cada uno de los caminantes que lo intentaron. Nadie abandonó.
La aproximación, el viaje, contó con la buena organización de Jesús Viciana quien tuvo la deferencia de realizar inscripciones, asegurar alojamientos, etc. Son esos detalles de infraestructuras, esos que hace la gente del club, como Santiago Martos, etc que aparentemente no parecen gran cosa pero que en cambio dan mucha facilidad y tranquilidad a la hora de poder asistir a los eventos. Muchas gracias para los logísticos, ellos también son importantes.
El viaje, decía Antonio ha sido sencillo de resumir: 10 horas y media con meada y 10 horas sin ella o sea se para ir, una parada a desayunar en la Mancha y del tirón hasta Ponferrada, pasando por la M50 a la altura de Madrid. Total, visto y no visto.
No acabábamos de llegar, a algunos incluso no nos dió tiempo ni de sacar el equipaje cuando ya Daniel, un amigo de la mili del presi, nos tenía preparado un viajecito a modo de guía para ir a visitar un templo gastronómico: Casa Lita en el Mesón la Alondra.
En ella nos recibieron con la tradicional hospitalidad y acogida de que hacen gala en el Camino de Santiago con los peregrinos. No se trata de una casa de lujo, no tendrá estrellas de esas que dicen que tienen los restaurantes famosos pero tienen nuestra recomendación para quien guste de pasarse por allí por su excelente comida, magnífica atención, estupendo servicio y una apabullante relación calidad-precio que hizo que los Trotanoches allí presentes le entregaran la insignia del club en prueba de agradecimiento. Conocimos de una tirada larga y generosa, la cocina popular del Bierzo, con recreo de sabores para todos los gustos: botillo, cocido, con cachelos, olla berciana, callos con garbanzos. Fue un lujo al que algunos no fueron capaces de resistirse pensando en lo que al día siguiente íbamos a pasar y dijeron para sí: lo que me lleve ahora eso que me encuentro" y cayeron dos botillos 2 de segundo antes de los postres, regados con vino blanco de la tierra. ¡¡Un castigo, vamos!!.

Y a fe que al día siguiente, íbamos a dar buena cuenta de ello.
Con la barriga llena, satisfechos por demás, partimos de nuevo al hotel para descargar algunos los vehículos y recoger los dorsales no sin antes hacer cola en el complejo del Toralín.
Unas buenas instalaciones en las que la organización ya fue puesta a prueba puesto que solo había dos puestos de reparto de dorsales para recoger documentación, resolver incidencias, entregar bolsas del corredor, etc.

Después de casi una hora de espera y aún habiendo ofrecido algunos comentarios a la organización para que mejorase el sistema de entrega de dorsales, documentación etc por fin, pudimos irnos de vuelta al hotel (justo en la plaza mayor de Ponferrada), deshacer el equipaje y empezar a prepararlo para el día siguiente.
Como no tuvimos bastante y había que proveer para el día siguiente nos flagelamos en un restaurante italiano justo al lado del hotel. Pasta y otras lindezas. El día D podía ser muy duro y había que pertrecharse bien.
El sábado temprano a eso de las 9,30 ya caminábamos en dirección al complejo de salida. En esta ocasión la entrega de mochilas que se recogerían en el km 60 en el Puente de Domingo Flórez se hizo con mucha más agilidad y tras permanecer reposando en los alrededores y hacernos algunas fotos con los ultrafondistas de Córdoba que estaba promocionando la capitalidad cultural europea de Córdoba, pasamos al poco tiempo al interior del recinto deportivo del Toralín, donde tendría lugar la salida.
En primer lugar las BDM (bicis de montaña), luego los duatletas en una cifra no demasiado grande y por fin salimos nosotros -unos 470 según la organización-: corredores y andarines en una salida neutralizada por las calles de Ponferrada que nos llevaría hasta las cercanía del castillo templario de Ponferrada, para iniciar desde ahí la prueba como tal.


Los primeros km para los Trotanoches discurrieron en grupo; se formó un grupo delantero y otro trasero. En el primero iban Franci Onieva, Antonio Reyes, Angel Ruiz, Ramón Pícaro y Jesús Viciana o sea Capitán Viciana que llevaban un ritmo algo más alegre.
En el segundo grupo y comandado por el presi de los Trotanoches Paco Garzón, May Gómez, Toñi Aguilera, Silvia Pardo, Antonio Martínez, Juani Leyva y Cristina.
Los comentarios fueron casi unánimes al principio admiración por el paisaje por el que iba discurriendo la prueba y de vez en cuando para relajar el ambiente y los nervios de la acometida más de un grito y algún intento de canción cortado a la desesperada por las primeras rampas que empezaron a darnos una idea un poco más cierta y cabal de lo que nos esperaba.
En el primer tramo de 17 km desde Ponferrada hasta Santalla los primeros 10 km se hicieron en una hora justa hasta pasar por el pueblo de Toral de Merayo dónde comimos el día anterior en casa Lita justo en el mesón la Alondra y pasado el cual se iniciaron las primeras rampas duras por Villalibre de la Jurisdicción km 13,3, hacia la subida de Recunco km 15,3 en dirección Soto de Priaranza hasta llegar bajando al 17,3 km en Santalla.

En este tramo ya se admiró a modo de muestra algunos de los lujos paisajísticos, arquitectónicos y naturales que nos acompañarían por casi todo el camino. Unos paisajes de verdes diferentes, de tonalidades azuladas a verdosas, salpicados de blancos de algunos arbustos floridos (majuelos), de morados por el cantueso, de viñas en espaldera sobre lomas marrones, casi rojizas, rodeados de frutales en las cercanías de las poblaciones y flanqueados entre unos y otros por bosques de castaños mas que centenarios en la mayoría de los casos a los que se unían robles alvares, encinas y almendros.
Un lujo para los sentidos, un derroche de colores y olores que al ser los primeros km se disfrutaban casi con ambición.
El ritmo deportivo era bueno, incluso algunos -ilusos ellos- estaban intentando hacer cábalas, para creer averiguar en cuanto tiempo se podría acabar la prueba.
Todavía la euforia del principio fluía como la sangre al corazón, demasiado aceleradamente. Más pronto, Capitán Viciana atemperó los ánimos y con la sencillez y el acierto que le caracteriza zanjó las elucubraciones mentales dejando caer la lapidaria frase, tan socorrida como cierta: “lo que cuenta, es cómo se termina. De golpe se terminó el brindis al sol que algunos se estaban fabricando.
En el paso por las poblaciones los aldeanos bercianos salían amables a saludar y animar aplaudiendo a los corredores con los que nos cruzábamos como antes habían hecho con las bicis de montaña (BDM) que por entonces, todavía se podían admirar.
Sigue luciendo un sol tímido aunque algunas nubes amenazadoras asoman y a las que preferimos ignorar pensando que igual así no atacarían; es decir, intentando retrasar lo más posible su llegada.
Ya vamos por el km 24 y encaramos la cuesta del Penedo hasta San Juan cerca de nuevo de Santalla 2 en el segundo avituallamiento. En este punto y por las barrancas de Santalla se empiezan a descolgar algunos miembros del grupo: Capitán Viciana nos abandona y más tarde Antonio Reyes, solo quedamos del grupo inicial Francis Onieva, Angel Ruiz y Ramón Pícaro.
Aquí casi se nos para el grupo para admirar la imponente mole sobre la que se alza el magnífico ejemplo de castillo roqueda que es la fortaleza templaria de Cornatel o castillo de Ulver del que pudimos admirar además de su emplazamiento, la reconstrucción reciente de su torre del homenaje.
Cuando pasamos por el avituallamiento de Villavieja por el km 32,8 aun nos queda una dura pendiente de mas de 3 km antes de la cual y con un poco de suerte nos indican dónde están preparando unos bocadillos de jamón york y chorizo que nos supieron a gloria tanto a Angel como a mí pues Franci en las cuestas se descolgaba y en este avituallamiento no iba con nosotros. Muy a nuestro pesar ni siquiera pudimos pararnos para comer o sea que nos lo cargamos en plena cuesta arriba, al que añadimos otro de jamón que llevábamos en la mochila a pesar de que casi me ahogo en el empeño.

Así, con gasoil recién puesto, pudimos acceder hasta el avituallamiento de la Chana en el km 38,3 y admirar y fotografiar el magnífico paisaje de las Médulas en el alto del mirador de Orellán en el que le ofrecí a Franci el único bocadillo de jamón que me quedaba puesto que en el avituallamiento anterior no pilló el bocata que nosotros agarramos al vuelo. Llegamos al collado La Franca en cuyo avituallamiento del km 45,3 pudimos pillar tanto agua como unas suculentas manzanas.
A partir de ahí ya fue una dura y constante bajada que se hizo casi a ritmo, buscando sin dudarlo el avituallamiento de Yeres que estaba dispuesto aproximadamente en el km 51,5.
Por el km. 62 ya en el pabellón de transición de la localidad de Puente de Domingo Flórez donde el río Sil deja las tierras leonesas y se adentra en tierras gallegas pero sin dejar la comarca natural del Bierzo llegamos Franci, Angel y Ramón, calados, embarrados y casi malheridos muscularmente.
Allí vimos por primera vez atenciones de todo tipo: equipos médicos, fisios, duchas, servicios, avituallamiento escaso (solo medio pan de molde con jamón york por cabeza) y a todas luces insuficientes para quienes llevaban corriendo desde las 11 de la mañana y habían pagado 40 euros de inscripción.
A pesar que Ramón no tenía que recoger mochila puesto que llevaba desde el principio todo lo que podía necesitar a su juicio, esperó a Franci y Angel para que se cambiaran, comieran e intentaran reponer fuerzas.
Procuro echarle una mano a Franci pues no puede ni desatar sus zapatillas de la cantidad de barro que acumulan para cambiarse de calcetines y mientras, pensamos que hay que seguir.
Continuamos Franci y Ramón, Ángel mientras tanto, trataba de estirar para menguar la sobrecarga brutal de sus gemelos e intentar vencer al Tío del Mazo y me pidió que siguiéramos nosotros mientras hablaba por teléfono. Le echó un par de narices porque mas tarde prosiguió solo durante la noche, con el frío y la lluvia que no cesó, por acompañantes.
Por detrás el teniente Reyes llegó bastante más que condolido y con muchas dudas, pero ahí estaba el Capitán Viciana para animarle, sostenerlo y marcarle su final; todo un apoyo mutuo de esos que se agradecen pues sin duda el podría haber hecho mejor tiempo pero prefirió quedarse con Reyes como yo mismo tuve que hacer con Franci dado el "magnífico ejemplar de frontal que se había agenciado para hacer la noche".
Los siguientes km desde el 62 en Domingo Flórez hasta el avituallamiento en Salas de la Rivera km 67 y la parte de abajo de las Medulas que ya no vimos por la niebla se hicieron bastante duros. En las pendientes perdía a Franci y me acompañó un jienense afincado en Alicante con el que compartí bastantes tramos del camino especialmente en las cuestas arriba.
Pasamos el avituallamiento de Carucedo y en el km 80 aproximadamente nos volvió a coger Franci en medio de una cuesta en la que el barro hacía estragos ya, en las piernas y músculos de unos corredores locos por terminar.
Hacia el km 86 justo en el avituallamiento de Santalla 3 pudimos disfrutar sentados en un banco, de un vaso de consomé y caldo que nos supo a gloria y que aunque nos enfrió muscularmente si tuvo la fortuna de animarnos anímicamente para lo que nos quedaba cuando las fuerzas ya eran bastante justas.
De nuevo otra vez al camino, noche cerrada en la que intentamos ir alumbrándonos con mi frontal pues el de Franci ya no da para más, tiene menos energía que nosotros y así van cayendo los km entre andando y trotando pues las cuestas en el recorrido inverso del último tramo o sea los últimos 17 km se portaron como se trataba, de un rompepiernas que hizo una escabechina tanto en los materiales como en los ánimos de los participantes.
Accedimos a Toral de Merayo de vuelta, ya casi con el piñón fijo en el km 93,1 y padecimos una discusión con la organización porque unos nos pedían que fuésemos por la carretera puesto que la cuesta de Villalibre de la Jurisdicción estaba casi impracticable mientras que la policía local que llegó en ese momento dijo que a pesar del barro era más seguro no caminar por la carretera cuando en realidad ya lo habíamos hecho hasta llegar a Toral de Merayo por la misma carretera.
En fin, que nos volvimos a meter en el camino de barro que nos llevó a falta de 4 km a distinguir el castillo de Ponferrada, con lo que los ánimos se templaron más y casi dijimos, ambos Francis y Ramón, en nuestro fuero interno que ya, si éramos capaces de terminarla.

La aventura de atravesar Ponferrada nos salió bien, aunque no fue fácil pues no nos encontramos ningún cartel que nos dijera por donde ir una vez que un policía local nos dio las indicaciones para salir a un paraje paralelo al río. Alguien a voces, nos lo indicó y ya continuamos desde ahí siguiendo los cartelitos (algunos estaban en el suelo por la lluvia) hasta la meta.
Entramos en la misma sobre las una y media de la madrugada, eufóricos por haber conseguido terminar y nos fuimos directos a recoger nuestro diploma de finalista pues nos encontramos con la sorpresa de que habíamos entrado entre los 100 primeros de la general (puestos 91 para Franci y 90 para Ramón, igual da) y además nos entregaban una medalla y hasta nos dijeron que habíamos hecho el nº 55 y 56 creo recordar de nuestra categoría de mayores de 35 años. Vamos que estábamos hechos unos chavales.
Recogimos nuestra camiseta y con más frío que un tonto ya nos estaban esperando y animándonos Dani, Sofía, Mai, Paco Garzón, y Cristina que se quedaron en el complejo mientras Daniel nuestro compañero trotanoches berciano tenía la enorme gentileza de llevarnos hasta el hotel, pues ahora si que resultaba difícil dar un paso más.
Tendrías que haber visto la cara que se le puso a la recepcionista del hotel cuando nos vio aparecer de la guisa que llegamos: “unas zapatillas impecables, la ropa pulcra, debidamente peinados y enjaezados como el que se va de fiesta”. En que nos vimos de poder meternos en la bañera.
Estos son los resultados para el que no haya podido localizar los mismos que los podéis consultar en la página de dorsalchips.es:
Paco Garzón, Mai Gómez, y Toñi Aguilera hicieron 50 km de los 101 que se componía la prueba, es decir cumplieron con el objetivo que traían marcado desde Guadix.
Silvia Pardo terminó 5ª de su categoría de menos de 35 años mujeres y se colocó 25ª en la general de mujeres.
Antonio Martínez su marido terminó 29 de su categoría y en el puesto 226 de la general.
Y ya en la categoría de mayores de 35 años en la que nos englobábamos el resto, los resultados fueron estos: Ramón Pícaro 55 de su categoría y 90 en la general, Franci Onieva 56 y 91 en la general, Angel Ruiz 98 y 150 en la general, Antonio Reyes 140 y 209 en la general, Jesús Viciana 141 y 210 en la general, Juani Leyva 165 y 247 en la general.
Comentar que según la organización salieron unos 1500 participantes de los cuales 470 eran marchadores-corredores y llegaron 289, en duathlon solo llegaron 87 y en bici de montaña lo hicieron 529 lo que puede dar una idea de la extrema dureza tanto del recorrido como de las condiciones en las que se desarrolló la prueba. No hay mas comentarios, el año que viene ya veremos.

   Ramón Pícaro

BRUTAL



Es la única palabra que se me ocurre para describir la recién acabada prueba de los 101 Km. Peregrinos por el camino de Santiago de invierno. A la dureza del recorrido se unió las inclemencias meteorológicas que hicieron de esta prueba la más dura de todas cuantas haya conocido, y no solo es mi opinión, sino la de muchos participantes curtidos ya en este tipo de lides, incluso a la llegada comentado la prueba con el compañero Paco “el motrileño” que ha realizado todas las ediciones de los 101 Km de Ronda y con marcas alucinantes, me indicó que había sido mucho más difícil que cualquiera de las que había realizado hasta ahora, tanto por el recorrido como por las condiciones climáticas. Ya sabíamos de antemano que el perfil del recorrido se las traía y que había previsiones de lluvia por el camino, aunque nunca imaginamos hasta qué punto; y aún así, la expedición Trotanoches con sus doce componentes demostró de que materia están hechos pues hacer un pleno completo en esas circunstancias me parece poco menos que un milagro.

            Tras una maratoniana jornada de coche, llegamos por fin a Ponferrada, donde nuestro anfitrión Daniel, amigo del presi, nos llevó a comer al Restaurante Casa Lita donde realizamos nuestros primeros 101 Km gastronomicos de la mano de la simpática Alicia y su familia. Fueron multitud de platos caseros típicos de la zona los que tuvimos ocasión de degustar, así como sus postres y vinos, en particular se nos quedó grabado el botillo que parecía un chorizo gigante, pero relleno de costillas por dentro y con mucho pimentón, alguno incluso llegó a endiñarse dos de esos gigantescos botillos. Más que una comida, aquello pareció una de las típicas fiestas trotanoches a las que el presi nos tiene acostumbrados y realmente nos vino fenómeno para afrontar lo que nos esperaba al día siguiente. Tras la comilona fuimos a recoger los dorsales, y fue allí donde nos dimos cuenta que la organización, pese a la gran ilusión que le ponían, quizás no estuvieran a la altura de las circunstancias, más aún siendo la primera edición de la carrera.

            A las once de la mañana del sábado día 8 de mayo de 2010 se produce la salida de los marchadores, precedida unos minutos antes por la de los ciclistas y duatletas. Prestos para afrontar el reto se encontraban Cristina, Toñi, May, Paco, Juani, Antonio, Silvia, Ángel, Francis, Reyes, Ramón y yo mismo, con dudas, pero mucha ilusión. Al principio el tiempo acompaña, pues aunque estaba nublado y corría un poco de fresquito, es precisamente esa la temperatura ideal para afrontar una carrera tan larga.
Pasan los primeros kilómetros y se forman los primeros grupos. Ramón, Francis, Ángel y Reyes por delante. Yo un poco más retrasado porque me niego a correr cuesta arriba, prefiero hacerlo andando y correr el resto, mas que nada porque la experiencia me ha demostrado que es la mejor manera de batir terreno en una prueba de este tipo. Por detrás de mí viene el resto de compañeros, con un ritmo más tranquilo, pero a la vez firme y seguro.
Las primeras horas disfruto como un enano de la belleza del paisaje, de sus aldeas y de sus gentes, los cuales, en su conjunto emanan una magia indescriptible y que solo puede apreciarse estando allí. Realmente la región muestra trazos de lo que pudo haber sido el paraíso primigenio, y sus habitantes sus eternos guardianes. Pero a la vez, esas tierras pueden ser muy duras, y a partir de las tres de la tarde se nos mostró la otra cara de la moneda, y el paraíso se tornó infierno. Las nubes no aguantaron mas y empezaron descargar todo lo que tenían y mas, los senderos empezaron a convertirse en barrizales y los charcos crecieron hasta parecer barreras de agua que dificultaban nuestro paso. Del Km 35 al 50 viví mi propio infierno, lluvia fuerte e incesante, que a veces era de aguanieve, viento, mucho frío y con los pies hasta el tobillo de barro y calados completamente. Ni tan siquiera pude contemplar las Medulas en el mirador de Orellan debido a la niebla, más aún, pasados unos kilómetros y cruzando por un collado, las nubes ascendían desde el barranco con tal ímpetu que me llovía de abajo hacia arriba. Fueron momentos extremos en los que clamé al cielo pidiendo ayuda para mi y el resto de compañeros. Me arrepentí de estar allí y de haberlos arrastrado a ese infierno, incluso deseaba que se hubieran retirado todos en el primer avituallamiento que encontraran.
Las condiciones finalmente se suavizaron un poco, aunque la lluvia seguía incesante y el barro hacia muy dificultoso el camino, alcanzando el Km 60 donde se podían recoger unas mochilas con ropa seca y entrar en calor puesto que el frío me atenazaba.

Es en este punto, en el Puente de Domingo Flórez donde aparecieron Antonio y Silvia, acordando hacer el resto del camino juntos, los espere mientras les curaban los pies y recobraban energías, y justo cuando ya estaban casi listos apareció Reyes con mala cara y muchas molestias pero sin intención de retirarse por lo que lo esperamos para no dejarlo solo y hacernos compañía. Faltaban 40 Km y yo sabia que con las condiciones que había por el camino, aún nos quedarían unas diez horas pues a partir de ese punto comenzaba realmente la carrera de los 101 Km. Con gran determinación partimos hacia la nueva aventura de la noche un equipo formado por Isidro, amigo de los trotanoches y pretoriano de Tomares, Luis, de origen Portugués que nos hizo ser un grupo internacional, Antonio, un autentico todo terreno, Silvia, gran heroína de la expedición cientounera, Reyes, con una voluntad inquebrantable de acabar la carrera y un servidor, que aunque tuve que esperarlos 1 hora y media para salir, sabia que ese equipo era ganador sin duda alguna.

            Durísimo fue el resto del camino a meta, mucha la lluvia y aguanieve que nos calló, mucho barro y frío, pero aguantamos todos los envites hasta el final, incluso los fallos estrepitosos de la organización, en cuanto a señalización del recorrido nocturno, que incluso nos hizo retroceder en algún punto del camino por culpa de sus malas indicaciones. Reyes no aguantaba mucho mas, pero su carácter le impedía la retirada, así que tome la determinación de pegarme a él como una lapa, vigilarlo, hacerlo descansar un poco en los avituallamientos, aunque lo justo para poder reanudar la marcha, y hasta llevarlo en brazos si hubiese sido necesario. A veces nos despegábamos del grupo pero por unas u otras circunstancias volvíamos a juntarnos y siempre pendientes los unos de los otros. He de reconocer que los parones y lentitud de la marcha, junto a la lluvia continua que finalmente hizo que mi chubasquero de correr no sirviera de mucho pues la ropa la tenia empapada, hicieron que pasara un frío bestial en la parte final del camino, estando muy cerca de la hipotermia, aunque quizás la experiencia en este tipo de aventuras me hizo sortear los peligros a los que tuve que enfrentarme.
Los kilómetros se hicieron eternos, los avituallamientos parecían separados por muchas leguas unos de otros y la meta parecía no acercarse nunca. Varias horas soñando con ese caldo caliente que nos esperaba en algún avituallamiento que nunca llegaba, si bien, y gracias a las gentes de las aldeas, no nos faltó de nada pues dada la situación por la que nos encontramos, rápidamente reaccionaron y empezaron a llevar alimentos de sus propias casas, empanadas, tortillas, chorizos, lo que fuese necesario. Pocos kilómetros faltaban y terminamos por separarnos, Reyes y yo íbamos ya realmente mal, extenuados y helados de frío por lo que el chocolate caliente que nos dieron en el último avituallamiento en Toral de Merayo nos vino de perlas para recobrar las fuerzas y un calorcillo interior nos hizo reanudar la marcha. Justo en este punto sucedió la gran anécdota de la prueba, y no he sido capaz de darme cuenta de ello hasta dos días después. Debido al cansancio o a la mala señalización, el último tramo de trayecto, Reyes y yo lo hicimos por un nuevo camino de Santiago inventado por nosotros mismos pues equivocamos el camino y solo la suerte nos condujo finalmente hacia Ponferrada y a la línea de meta, pues perfectamente podíamos habernos perdido por la sierra y haber terminado de mala manera nuestra aventura. Así que, tras terminar todo, no nos cuadraban mucho las versiones de la parte final del trayecto respecto al resto de compañeros. Solo después de estos dos días y de analizar tranquilamente los planos de la zona, he podido recrear el camino por el que fuimos y los puentes por los que atravesamos los ríos hasta llegar a Ponferrada por una avenida próxima a las vías del tren. Simplemente fue una aventura dentro de otra aventura, y además, con final feliz.

            Emotiva nuestra llegada a meta, abrazados, chapurreando canciones legionarias y con lagrimas en los ojos. Nunca he visto a nadie echarle tantos COJ_ _ _ _ como Reyes le echó al asunto, y no me extrañaría en absoluto que fuera descendiente de los grandes guerreros espartanos que vivieron en la antigüedad. Mi felicitación y mi enhorabuena para él.

            Paso a relatar lo sucedido con cada uno de los compañeros en esta aventura:

Cristina, que de repente se vio inmersa en una aventura que no era la suya y que pudo vivir junto con nosotros una buena parte del camino.

Toñi, que se le quedaron pequeños los 50 Km que realizó y de la que estoy seguro, seria capaz de realizar una prueba de 101 Km sin problemas.

May, de la que nos dio muestras a todos de hasta donde se puede llegar con determinación pese a ir totalmente falta de entrenamientos. Quisiera saber yo cual es el menú que tenéis en casa pues tanto Francis como tú os salisteis del todo.

Paco, que hizo como siempre de gran maestro de ceremonias y nos mimó en todo momento, aunque su objetivo solo era hacer los primeros 50 Km.

Y como finalistas en meta de estos 101 Km. Peregrinos:

Juani, dando muestras de nuevo de su enorme potencial y de su seguridad en este tipo de pruebas.

Antonio, todo pundonor y con una fortaleza fuera de lugar.

Ángel, que nos dio una lección a todos de lo que es sufrir agónicamente durante muchísimos kilómetros cuando la cosa se pone fea, pero con una determinación inquebrantable hacia la consecución de un objetivo.

Francis, que nos dejó a todos alucinando con su capacidad de superación y su entrega. Pero si solo lleva poco más de un año corriendo. Simplemente increíble.

Ramón, ser único e irrepetible, seguramente el molde lo rompieron cuando nació. Mil y una aventuras viviría junto a él, aunque fuera en el mismísimo fin del mundo.

Yo mismo, Jesús, que aunque hice la preparación de mi vida, el frío y las ampollas me pasaron una factura que me obligaron a darlo todo en la parte final.

Y dejo para el final los que considero héroes de la expedición, a Reyes, que se ganó a pulso los galones de oro cientouneros, y a Silvia, que dio muestras de la capacidad femenina ante la adversidad, el sufrimiento y la lucha contra los elementos. Solo una mujer es capaz de tratar de esa manera a una prueba tan extrema. Mi enhorabuena a los dos.

En otras ocasiones, he terminado mis crónicas animando a la gente a que participe en este tipo de aventuras, pero esta vez no lo voy a hacer, no mientras no haya mas control sobre la misma. Soy partidario de conocer nuevos eventos, de vivir pequeñas aventuras y demás, pero esta vez el tema ha sido BRUTAL. Literalmente pasamos del paraíso al infierno en pocos minutos y en una prueba de este tipo, cuando las condiciones climatológicas se ponen radicalmente en contra, hay que asumirlas de otra manera, o bien, retroceder ante un peligro tan grande pues no se trata de cobardes, sino de tener sentido común, y es por ello que considero que no hubiera estado mal el que la organización de la carrera hubiera dado por finalizada la misma en algún momento dado, recogido a los participantes en los avituallamientos y haberlos trasladado a meta considerándolos finalistas a todos ellos.

Gracias a todos los compañeros que me habéis acompañado en esta gran aventura. Sin duda, esta expedición Trotanoches quedará para los anales de la historia.


Solo el que se rinde pierde la batalla.

Jesús Viciana.